¿Es posible aplicar el Internet de las Cosas al turismo?

Internet de las Cosas aplicado al turismo

Casas, relojes, ciudades inteligentes, cualquier cosa que imaginemos puede convertirse en smart. La aplicación de la tecnología en las ciudades permite mejorar la experiencia de los individuos, fomentar la participación ciudadana y potenciar el uso y disfrute de los servicios urbanos que se ofrecen.

La invasión de los objetos y servicios smart

El auge de la smartización ha provocado su inmersión en sectores de toda índole, siendo el turístico uno de ellos. Los objetos inteligentes también están presentes en los viajes que realizamos como por ejemplo en aeropuertos, estaciones, vehículos, etc. Las plataformas smart también lo están.

Así, el Internet de las Cosas y el Big Data se convierten en herramientas fundamentales para la gestión turística de las ciudades. A través de sensores colocados en las zonas más concurridas de la ciudad, sería posible analizar el perfil de las personas que por ella transcurren estudiando su comportamiento y movilidad. Por otro lado, ubicar sensores en el metro permitirá calcular cuánta gente viaja en cada vagón, cuales tienen menor ocupación, las franjas horarias exactas de las aglomeraciones, la temperatura de cada estación, etc.

El IoT aplicado a la seguridad ciudadana

La tecnología también ha tenido cabida en la seguridad ciudadana. La incorporación del Internet de las Cosas en las ciudades permite que tanto los sistemas de seguridad como social puedan alertar en tiempo real sobre lo que sucede, ayudando a tener un control exacto de los incidentes diarios. La recopilación de este tipo de información permite a los organismos competentes tomar decisiones inteligentes y rápidas. Por ejemplo, las zonas donde se concentran gran cantidad de personas por un determinado evento, pueden ser monitorizadas en tiempo real para controlar el acceso a dicha área o para saber si se debe congregar a un mayor número de agentes de movilidad. Los datos recopilados permitirán a las autoridades tomar decisiones más controladas mejorando así el día a día de los habitantes y de los visitantes.

Big Data para mejorar la experiencia de los turistas

Otras zonas turísticas como las playas también pueden convertirse en inteligentes. Sensores instalados en las boyas que delimitan las zonas de baño pueden recoger información destacable como la temperatura del agua, la presencia de tóxicos, las corrientes, la presencia de animales marinos, etc. De esta manera, se puede conocer de forma exacta si es seguro el baño en ese momento o no.

En aeropuertos, la incorporación de un sensor dotado de GPS en nuestro equipaje podrá realizar el seguimiento del mismo e informarnos en caso de pérdida de la ubicación exacta en la que se encuentra. En hoteles, sustituir la llave o la tarjeta que abre la puerta de la habitación, realizar el check in o el cargo de los productos consumidos sin necesidad de llevar la tarjeta de crédito encima son otras opciones ofrecidas gracias a la tecnología. El objetivo debe ser personalizar lo máximo posible los servicios brindados al huésped para que su estancia sea completamente satisfactoria. El Big Data dará valor añadido al hotel ya que conocerá los gustos de los huéspedes y ayudará a fortalecer la lealtad a la marca. Esto aumentará la probabilidad de que los visitantes vuelvan al establecimiento en futuros viajes.

 

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