¿Puede la domótica mejorar la calidad de vida de las personas mayores?

domótica

Conocemos la domótica como un conjunto de sistemas que automatizan los diferentes elementos que componen un hogar, transformándolo en una casa inteligente. Este tipo de vivienda es capaz de conocer las necesidades de cada uno de sus habitantes.

¿Te imaginas poder ordenar mediante tu móvil que se enciendan los radiadores de tu hogar para que esté caliente cuando llegues u ordenar a tu cafetera que te prepare tu café favorito mientras estás en la ducha? Así, gracias al Internet de las Cosas, cualquier objeto se convertirá en inteligente. Esto permitirá monitorizar el consumo en el hogar originando un ahorro tanto energético como en la economía doméstica.

Existen muchos más dispositivos inteligentes: neveras que te ayudan a realizar la compra cuando se te acaba algún alimento o que generan un aviso para informarte de qué alimentos están a punto de caducar, cepillos de dientes inteligentes que te detectan caries y te proporcionan consejos para mejorar la limpieza de tu boca, persianas y radiadores inteligentes, lavadoras que detectan la carga de ropa y administran más o menos detergente y suavizante… ¿Y si cualquier electrodoméstico de tu casa fuera capaz de detectar que se ha averiado y se encargara de avisar al servicio técnico? ¿Y si tu hogar fuera tan inteligente que ante una fuga de agua fuera capaz de cortar la llave de paso? Todos estos elementos estarían asociados a una aplicación móvil desde la cual los controlaríamos.

Todos los usos mencionados están enfocados a mejorar la calidad de vida de cada uno de nosotros, ahorrándonos tiempo en nuestro día a día. No obstante, la domótica también es un avance vital en lo que a personas dependientes o mayores se refiere. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales, siendo los mayores de 65 años quienes más las sufren. Por esta razón, la creación de entornos más seguros es una necesidad real ya que cada año se producen 37,3 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica.

En esta línea, insertar el Internet de las Cosas en hogares donde residan personas de avanzada edad puede ayudar a prevenir intervenciones médicas o fallecimientos. Se pueden introducir sensores de fácil manejo y de mantenimiento sencillo capaces de detectar caídas o situaciones peligrosas. Ante una situación así, el sensor emitiría una señal a la central de asistencia e, incluso, a los teléfonos de los familiares o personas cercanas.

Por otro lado, las personas dependientes, ejercerían un control total de su hogar. Aquellas con movilidad reducida, a través del móvil, podrían controlar las luces de casa (apagando, encendiendo o regulando la intensidad), la climatización (controlando la calefacción y el aire acondicionado), las ventanas y persianas (subiendo o bajando), las puertas tanto del interior de la vivienda como la de acceso o lavabos, fregaderos y duchas inteligentes capaces de adaptar su altura al individuo. Son algunas de las infinitas opciones que podemos plantear.

En definitiva, la domótica es un gran avance tecnológico que aporta multitud de beneficios, tanto si se usan los dispositivos por separado como comunicándose entre ellos. El ahorro energético es una de las principales ventajas ya que cada aparato solo consume cuando es necesario. La mejora del confort de las personas que viven en ese entorno smart también es destacable. Y, quizá lo más significativo, es que mejora la calidad de vida de todos, especialmente de personas con minusvalías, ayudándoles a llevar una rutina con normalidad.

Y tú, ¿eres capaz de imaginarte tu casa en versión inteligente?

-->