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Trucos para dormir mejor en vacaciones

22 diciembre, 2016

Salir unos días de casa y cambiar de aires supone casi siempre un motivo de alegría. Sin embargo, dormir fuera puede convertirse en un suplicio para quienes tienen dificultad para conciliar el sueño fuera de casa. Hoy te contamos por qué a veces cuesta dormir en lugares extraños y te damos unos cuantos trucos para prevenirlo.

¿No puedes dormir fuera de casa?

En tu cama duermes como un general pero llegan las vacaciones y no consigues pegar ojo ¿por qué? La respuesta va a resultarte muy sorprendente: desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido la necesidad de protegerse del peligro durante la noche. Cuando los hombres prehistóricos vivían al aire libre, se organizaban turnos de vigilancia para que los depredadores o atacantes no pillaran desprevenido a todo el grupo. Algo de ese instinto protector o de vigilancia permanece activado en nuestro cerebro, y es esa la razón por la cual nos cuesta quedarnos dormidos cuando vamos de vacaciones. Habrás notado que el estado de alerta y la dificultad para dormir es mayor el primer día que duermes en una cama ajena, y que esa sensación se relaja cuando te acostumbras al nuevo espacio y te sientes seguro. El problema viene cuando cada día duermes en un lugar diferente y tu cerebro no tiene tiempo suficiente para sentirse seguro. Entonces puedes verte condenado a un insomnio itinerante que puede amargar las vacaciones.

Consejos para dormir mejor en vacaciones

Viaja con tu almohada

En ocasiones, algo tan fundamental y tan físico como el colchón o la almohada pueden arruinarte la noche completa, impidiendo un buen descanso. Llevarte el colchón en la maleta es literalmente imposible, pero si tienes suficiente espacio, nunca descartes llevar contigo tu almohada, ya que puede ayudarte a dormir mejor. En el caso del colchón, el asunto es más complicado. Nuestro consejo pasa por asegurarte de que el alojamiento elegido tenga materiales de calidad, para evitar sorpresas desagradables. En los hoteles, cada vez están más preocupados por la calidad del descanso de sus huéspedes e incluso ofrecen cartas de almohadas para que dormir sea en sí mismo una experiencia de placer.

Siéntete como en casa

Muchas personas tienen dificultades para dormir en hoteles porque se sienten extrañas alejadas de su ambiente habitual, especialmente si viajan solas. La sensación de extrañeza o soledad puede verse minimizada llevando contigo objetos personales que puedan hacer de una habitación de hotel tu hogar improvisado. Si estás acostumbrado a dormir con un peluche o si sobre tu repisa de noche descansa la foto de tu familia, es conveniente que las lleves en tu maleta. El esfuerzo no es muy grande pero el resultado será sorprendente.

¡¡Necesito mi rutina!!

En vacaciones, todo cambia: un lugar nuevo, distintos horarios, cenas especiales… este abanico de novedades descoloca nuestro cerebro y le afecta a todos los niveles. En ocasiones, se traduce en una sensación de tranquilidad o euforia, pero a algunos, tanto cambio les pasa factura a la hora de conciliar el sueño. Si has observado que cuando llegas a la cama después de un día completo de placer desenfrenado, no puedes quedarte dormido, es posible que tu cerebro necesite algo de rutina para descansar por las noches. Prueba a emular los hábitos de tu vida diaria y verás cómo descansas mejor: vete a dormir a una hora similar a la que lo haces en casa, dúchate a la misma hora, llévate ese libro que tanto te gusta leer en la alcoba… Estos pequeños gestos serán muy positivos y te ayudarán a dormir como los ángeles.

Evita las macrosiestas

Sabemos que es muy difícil resistirse a una siesta de tres horas… pero sus efectos colaterales pueden ser nefastos si por las noches te cuesta conciliar el sueño. Si te puede el sopor después de comer, descansa un poco, pero no alargues demasiado este placer de reyes, ya que podría costarte un mal rato intentando dormir por la noche. Si eres incapaz de controlar la duración de la siesta, puedes pedir a algún familiar o amigo que te despierte pasado un rato razonable, o incluso programar el despertador.

Tapones para los oídos y antifaz

Nunca se sabe si el hotel elegido va a estar situado en una calle ruidosa o si al vecino de habitación le va a dar por montar el espectáculo o roncar como un descosido. Cuando viajamos, tampoco tenemos la seguridad de que las paredes vayan a estar bien insonorizadas. Por todo ello, echar unos tapones para los oídos en el neceser es un gesto imprescindible para todos tus desplazamientos.

Otro elemento indispensable en la maleta debe ser el antifaz, capaz de reducir sensiblemente la cantidad de luz que pasa a los ojos y nos afecta mientras dormimos.

Y recuerda, tan importante como disfrutar del día durante las vacaciones, es asegurarse un buen descanso para recargar las pilas de cara a la vuelta al trabajo.

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