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Las 7 alteraciones más frecuentes del sueño

22 diciembre, 2016
sleep disorder

¿Sabías que más del 25% de la población tiene dificultades para dormir? No descansar lo suficiente puede ser el desencadenante de otros problemas de salud, por lo que poner solución a aquellas alteraciones del sueño que influyen negativamente en la calidad de tu descanso debe formar parte de tus prioridades si quieres tener una vida más saludable. Hoy te contamos cuáles son las alteraciones y trastornos más frecuentes del sueño, que traen de cabeza al que las sufre.

1. Insomnio… ¡no puedo dormir!

Meterse en la cama puede suponer un auténtico suplicio para aquellos que sufren insomino o tienen dificultades para dormir. Se calcula que alrededor de un 25% de la población padece este problema, generalmente asociado a cuadros de estrés y ansiedad. También puede tener causas físicas y estar relacionado con otra patología o estar unido a un estilo de vida incompatible con un buen descanso. Si te cuesta quedarte dormido (insomnio inicial) o te despiertas en mitad de la noche desvelado, busca las causas e intenta encontrar soluciones, puesto que a largo plazo dormir poco o mal tiene consecuencias nefastas para la salud física y psicológica. 

2. Apnea del sueño

La apnea del sueño es una alteración del sueño que se manifiesta durante la fase REM. Los pacientes que la aquejados de apnea, sufren una pausa en la respiración durante el sueño, que suele recuperarse con un sonoro ronquido. Este sobresalto interrumpe la fase REM del individuo y  lo devuelve a un estado de sueño ligero, impidiendo que descanse correctamente. Normalmente, las personas que soportan este trastorno no son conscientes de ello y suelen darse cuenta cuando duermen acompañados, ya que sus ronquidos despiertan al compañero y dificultan también su descanso. La apnea del sueño no es un problema baladí, ya que si la pausa respiratoria es muy larga, puede dañar las neuronas por la falta de oxígeno suministrado al cerebro.

3. Sonambulismo

El sonambulismo es un trastorno del sueño que se produce durante la fase del sueño profundo y que se hace visible cuando el sonámbulo sale de la cama y camina o realizar otro tipo de tareas. Se produce normalmente en niños, aunque no es descartable en adultos que no duermen lo suficiente, abusan de sedantes u alcohol o padecen otras enfermedades asociadas. Durante los episodios de sonambulismo, los sonámbulos están profundamente dormidos, por lo que puede resultar harto complicado despertarlos. A pesar de que la sabiduría popular aconseja no despertar a un sonámbulo, otros recomiendan sí hacerlo, para así evitar conductas extremas. El sonambulismo no es una enfermedad en sí mismo y suele «curarse» mejorando los hábitos de sueño. En casos más graves su tratamiento puede incluir el hipnotismo.

4. Pesadillas

Tener pesadillas de vez en cuando no reviste gravedad. Sin embargo, cuando de manera recurrente los malos sueños no nos permiten dormir, debemos plantearnos buscar la ayuda de un profesional, ya que las pesadillas son una respuesta natural al estrés y la ansiedad y cuando se repiten demasiado pueden ser síntoma de depresión.  Normalmente, ocurren en la fase REM del sueño y  son más frecuentes en las últimas horas del sueño. Algunos autores sostienen que determinados medicamentos pueden producir pesadillas.

5. Terrores nocturnos

Al contrario de las pesadillas, los terrores nocturnos se producen en ese momento en el que estamos medio dormidos. Se trata de episodios en los que se mezcla el mundo onínirco con el de la vigilia y somos incapaces de distinguir lo real de lo que pertenece al mundo de los sueños. Sufrir terrores nocturnos puede ser sobrecogedor: aunque duren escasos minutos, las víctimas de este tipo de parasomnia son presas del miedo cuando sufren este tipo de episodios. Su diagnóstico y tratamiento es complejo y siempre pasa por la visita a un profesional especializado en salud mental.

6. Sudoración nocturna

No hace calor en la habitación, pero te despiertas sudando como un cochino. Si te pasa eso, tu problema son los sudores nocturnos: una excesiva sudoración que puede estar asociada a una causa orgánica o psicológica. En primer lugar, debemos descartar que la temperatura esté detrás del sudor, antes de buscar otras causas. Las comidas picantes, las cenas demasiado copiosas o el estrés pueden ser la causa de esta molesta alteración del sueño, que puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para el que la padece. A veces, el sudor es síntoma de alguna patología, por lo que si el problema persiste recomendamos que consultes a tu médico.

7. Síndrome de piernas inquietas

La enfermedad de Willis-Ekbom o síndrome de piernas inquietas, se caracteriza por una sensación desagradable asociada al reposo, que lleva al que la padece a levantarse o caminar y moverse con el fin de que esa sensación desaparezca.  Este síndrome afecta a la calidad del sueño y a la vida diaria de los pacientes, ocasionándoles somnolencia, ansiedad e incluso depresión, influyendo de manera negativa en la calidad de vida de las personas afectadas.

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