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¿Por qué tenemos fantasías sexuales?

21 diciembre, 2016
sex fantasy

Seguro que te suena: estás enamorado hasta las trancas de tu pareja, pero de vez en cuando te asaltan fantasías: una vez con ése compañero/a de trabajo tan calladito, otras con un desconocido/a con el que intercambias miradas en el metro, otras, incluso, con alguien de tu mismo sexo… ¿Significa eso que estás enfermo o que no estás lo suficientemente enamorado? Nada más lejos de la realidad, tener fantasías sexuales es perfectamente normal e incluso positivo para las relaciones de pareja.

¿Es normal tener fantasías?

Tener fantasías sexuales es más normal de lo que nos imaginamos y entra dentro de lo habitual tanto en hombres como en mujeres. La capacidad de visualizar un encuentro que no se ha producido es algo saludable, estimula la imaginación y favorece una sexualidad plena. El problema surge cuando estas fantasías nos producen malestar, por escenificar una situación que no nos gustaría hacer realidad o que nos hace sentir culpables. La educación tradicional, generalmente restrictiva con los temas sexuales, ha provocado que muchas personas repriman este tipo de pensamientos o se sientan mal por tenerlos. Sin embargo, experimentar fantasías no solo no debe suponer un motivo de vergüenza, sino que puede ser un estímulo para tu relación. Intentar buscar un sentido más allá de la propia diversión de visualizar una situación atípica solo puede traer consecuencias negativas. Si te viene a la cabeza una escena excitante e imaginarla te divierte, lo mejor es dejarse llevar y disfrutarla como lo que es, una fantasía.

¿Las fantasías sexuales son cuernos?

El contenido de una fantasía erótica suele sorprender por no guardar relación con nuestros deseos conscientes: orgías, relaciones con personas del mismo sexo, imaginar que somos alguien distinto…  Este tipo de pensamientos proceden de nuestros deseos inconscientes, lo cual no significa que queramos llevarlos a la realidad, simplemente es algo que nos gusta imaginar. Reprimir este tipo de escenas mentales sería negativo, como cualquier otra forma de represión. Tampoco debes sentirte mal de cara a tu pareja, puesto que las ilusiones no tienen por qué significar que quieras ser infiel. El problema llega cuando estas ilusiones se convierten en una obsesión que te impide disfrutar con tu compañero habitual o en el caso de que la ficción te atormente o te haga sentir especialmente mal.

De ahí surge la duda razonable: ¿entonces debo compartir con mi pareja estos pensamientos?. La respuesta depende del tipo de relación que tengas y cómo de abierta sea la mente de ambos miembros del tándem amoroso.

En ocasiones, compartir las fantasías supone un plus de diversión para los amantes, que introducen evocaciones fantasiosas dentro de sus encuentros amatorios o incluso optan por hacerlas realidad “en equipo”.

Otra opción pasa por guardarse las fantasías para uno mismo y usarlas como inspiración en sesiones individuales.

¿Son malas las fantasías sexuales?

Fantasear con mantener relaciones con una persona del mismo sexo o imaginar a tu partenaire sometida en un juego sado-maso no te convierte en un pervertido. Este tipo de juegos mentales se encuentran dentro del terreno similar al de los sueños, de los que no debemos sentirnos culpables o avergonzados. Estos actos de imaginación no son ni buenos ni malos en sí mismo y por supuesto, no deben hacernos sentir mal. Simplemente, debemos interpretarlas como una alternativa más dentro de una sexualidad sana y satisfactoria. Algunos falsos mitos relacionados con las fantasías sostienen que se deben compartir siempre con la pareja, que reflejan deseos reales, que son síntoma de inestabilidad emocional… Muy al contrario, visualizar encuentros amatorios irreales nos permite llegar a un conocimiento íntimo de nosotros mismos, incrementan nuestra actividad erótica, estimulan la capacidad de juego e interacción en situaciones reales, aumentan la autoestima y alivian la tensión y el estrés.  

¿Qué fantasías sexuales son más habituales?

En primer lugar, debemos aclarar que las fantasías eróticas son tan comunes en hombres como en mujeres. Si te intriga saber cómo de raras son tus fantasías, estos datos te van a sorprender. Según un estudio realizado por la Universidad de Montreal, la fantasía más recurrente tanto de hombres de mujeres es algo tan emocional como “experimentar sentimientos románticos durante el encuentro sexual”. De acuerdo a la investigación, las ensoñaciones más habituales incluyen el sexo oral, mantener relaciones en un lugar extraño o practicar sexo con alguien que no sea tu amante habitual. Para las mujeres, el contenido romántico cobra especial importancia, mientras que  hasta un 80% de los hombres tienden a visualizarse “jugando” con dos mujeres.

Así que ya sabes, la próxima vez que te sorprendas con un pensamiento picante, no lo dudes: aprovéchalo sin obsesionarte con hacerlo realidad y disfruta, ya sea con tu pareja o en solitario.

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