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¿Por qué duermo tan mal?

21 diciembre, 2016
por qué duermo mal

Si eres de los que tiene la desgracia de dormir mal, seguro que te habrás preguntado cuáles son las razones por las que duermes tan mal. Seguro que te planteas: ¿por qué a mí me cuesta tanto dormir? Hoy te contamos algunas de las causas que pueden desencadenar  un descanso inadecuado o dificultad para conciliar el sueño.

Elegir una postura inadecuada

A la hora de dormir, elegir una postura inadecuada puede traer como consecuencia insoportables dolores de cuello y espalda que se pueden traducir en problemas a largo plazo. Si te cuesta dormir, es posible que la postura en que lo haces sea la responsable del sufrimiento. Evita dormir boca abajo y busca una postura cómoda, que no dificulte la respiración y no provoque malestar.

Irse a dormir con la tripa llena

Si te gusta cenar copiosamente, es posible que la pesadez de estómago esté detrás de tus problemas para dormir. Procura esperar al menos un par de horas después de cenar, reduce la ingesta de grasas por la noche y si puedes, sal a dar un paseo después de la cena. Si sigues estos consejos, notarás que la calidad del descanso aumenta.

Beber alcohol por la noche

Aunque el efecto sedante del alcohol puede dar la sensación de inducir el sueño, hay pocas cosas más negativas que acostarse «piripi». En el corto plazo, puede provocar desvelos a mitad de la noche y a largo plazo puede ser la causa de una disminución importante de la calidad del sueño. Si vas a salir de copas, nuestra recomendación es que vayas reduciendo la ingesta de alcohol a medida que se acerca la hora de dormir, con el objetivo de llegar a la cama en las mejores condiciones y dormir bien.

Ingerir café después de medio día

Si sufres insomnio, es posible que estés tomando demasiada cafeína a lo largo del día. Lo ideal es no tomar café pasado el medio día, para evitar que interfiera con el descanso. Si estás acostumbrado a ingerir una gran cantidad de cafeína durante las tardes, intenta reducir progresivamente el número de bebidas estimulantes, para no ser víctima del bajón y desmoralizarte con el primer descafeinado. Poco a poco, verás que la reducción de café mejora tu vida cotidiana y te relaja, preparándote para la hora de dormir.

Dormir cerca del teléfono móvil

Algunas personas son incapaces de conciliar el sueño ante la constante sensación de espera: ¿recibiré un whatsapp? ¿me darán un like en facebook? … ese tipo de cuestiones mantienen el cerebro estresado con la incertidumbre y complican la tarea de quedarse dormido. Además, la luz azul que emiten los teléfonos interfieren en el ciclo natural del sueño aunque estemos dormidos. Lo mejor es dejar el teléfono en otra habitación, pero si no puedes soportar la lejanía de tu aparato, no olvides desactivar el sonido y poner la pantalla boca abajo.

Leer en dispositivos electrónicos

Leer por la noche en el móvil o en la tablet influye negativamente en cómo dormimos, ya que la luz de onda corta hacia los ojos alteran el reloj biológico y los ritmos circadianos, reduciéndose la producción de melatonina y acortando la fase de sueño profundo o REM.  Si puedes elegir, te recomendamos que optes por un libro impreso para cultivar tu mente antes de dormir, puesto que leer en dispositivos electrónicos puede resultar contraproducente. En el caso de los e-readers o e-books, que están especialmente diseñados para leer, el efecto negativo queda contrarrestado gracias a la calidad de sus pantallas retroiluminadas.

Elegir mal el colchón

Si tu colchón es demasiado duro, o demasiado blando, o te produce dolores de espalda, es momento de plantearte cambiarlo. Acude a una tienda especializada y elige el colchón que mejor se adapta a tu cuerpo. Es una inversión que siempre se rentabiliza, tu salud y bienestar y está en juego.

Pasar demasiado frío… o demasiado calor

Cuando hablamos de temperatura en la cama, los extremos no son buenos. Si hace demasiado calor en el dormitorio, sufriremos sudores, malestar y nos desvelaremos con la sensación de estar en un horno crematorio. Si por el contrario la temperatura es demasiado baja, corremos el peligro que sufrir el efecto contrario: despertarnos tiritando y pasarlo igualmente mal. Regula el termostato del dormitorio para que no sea ni muy caluroso ni demasiado frío, busca el término medio.

Dormir con la persiana abierta

Al bajar la luz, el cuerpo segrega melatonina, una hormona que relaja y favorece la somnolencia. Si dejamos la persiana abierta, es posible que entre luz procedente de la calle, de las farolas… además de ruidos indeseables. Bajar bien la persiana es imprescindible si tienes problemas de insomnio, ya que reduce los ruidos y las luces molestas durante la noche. 

Ahora que ya sabes todo lo que no debes hacer, ponte en modo g!sleep y disfruta de la noche.

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