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20 gestos que reducen tu huella ecológica

21 noviembre, 2016
reduce ecological footprint

El concepto de huella ecológica mide el impacto que los seres humanos tenemos sobre el planeta, relacionándolo con la capacidad que tiene la tierra para regenerar sus recursos y «recuperarse». El estilo de vida occidental, la alimentación, el excesivo consumo de energía, etcétera, agotan paulatinamente los recursos de la Tierra. La huella ecológica puede medirse a distintas escalas: a nivel de un país, una población, una comunidad… o incluso un solo individuo. ¡y aquí está la buena noticia! Cambiando tu estilo de vida puedes reducir tu huella ecológica y ayudar al planeta a vivir sano durante más tiempo.

1. Mentalízate

El primer paso para reducir tu huella ecológica es tomar conciencia de que cada gesto cuenta y saber que está en tus manos el preservar la salud del planeta.

2. Piensa globalmente

Modificar tus hábitos de vida va mucho más allá de sentirte mejor, adelgazar o apuntarte un tanto en tu conciencia solidaria: imagina que todos los seres humanos tomaran conciencia de la necesidad cuidar el planeta y modificaran ligeramente su estilo de vida. Entonces, no harían falta protocolos de Kyoto ni grandes acuerdos internacionales: todo sería posible si redujésemos nuestras necesidades y pensásemos en el planeta tierra como si de nuestra casa se tratara.

3. Hazte esta pregunta: ¿necesitas todo lo que compras?

La próxima vez que te embargue el impulso consumista, piensa primero en si verdaderamente necesitas lo que vas a comprar. Acumular cosas en casa tiene un impacto negativo sobre el planeta. Cada pequeño objeto lleva detrás una cantidad inmensa de recursos consumidos.

4. Sal a caminar

Cada vez que tengas que hacer un desplazamiento plantéate: ¿Por qué no voy andando?. Caminar es el medio de transporte con mayores ventajas, se mire por donde se mire: es bueno para ti y es bueno para la naturaleza.

5. Coge más la bici

Si tienes la suerte de vivir en una ciudad sin cuestas, apúntate a la bici, un medio de transporte más rápido que tus propios pies y totalmente ecológico.

6. Comparte el coche

En ocasiones, la distancia que nos separa del lugar de trabajo hace imposible ir caminando o en bicicleta. En ese caso, habla con tus compañeros y plantéales la opción de compartir coche. No sólo lo notará el planeta sino también tu bolsillo, ya que ahorrar combustible también es ahorrar dinero.

7. Come menos carne

La producción de carne a nivel mundial consume una cantidad de recursos increíble. Si los seres humanos continuamos consumiendo carne al ritmo que lo hacemos ahora, pronto dejará de ser sostenible, por lo que cuanto antes nos hagamos a la idea, mejor. Introduce más verduras en tu dieta, come legumbres y pescados y procura echar un vistazo a la procedencia de tu alimentación: cuanto más cerca haya sido producido o criado el alimento, mejor. En ocasiones, la mayoría de los recursos se emplean en trasladar los alimentos desde su lugar de origen hasta el lugar en donde se van a consumir. Piensa: ¿verdaderamente tiene sentido que una manzana viaje más de 10.000 kilómetros antes de que te la lleves a la boca?

8. Da a tus cosas una segunda vida

Antes de deshacerte de algo, piensa… ¿para qué me podría servir esto? e intenta retenerlo para el futuro, dándole un uso alternativo o buscándole una nueva utilidad. Una buena opción es donarlo o ponerlo a la venta.

9. Recicla

Antes de arrojar la basura al contenedor, separa para reciclar. Además de plásticos, vidrio y papel, no olvides reciclar pilas, aceite de cocinar y aparatos tecnológicos.

10. Apaga las luces que no necesites

Reduce el consumo eléctrico a la mínima expresión. Apaga todas las luces que no estés utilizando y cambia las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo o led.

11. Ahorra energía

Piensa en energía, sé consciente de que cada gesto cuenta para el planeta, que ahorrar energía es reducir tu huella ecológia.

12. No malgastes agua

No dejes correr el agua del grifo si no lo necesitas, instala goteo en tu jardín y no malgastes el agua.

13. Usa fuentes de energía alternativas

Las fuentes de combustible fósiles son finitas, y cada vez está más cerca el momento en que se acaben. Aprovecha las condiciones atmosféricas, como el sol o el viento, como fuentes de energía alternativa.

14. Consume verduras de temporada

Un gesto tan sencillo como consumir las frutas y verduras de temporada, puede reducir tu huella ecológica. Tradicionalmente, los seres humanos solo han comido aquello que tenían a mano, lo que de manera natural crecía en su zona. La globalización ha traído consigo cosas buenas, pero también ha generado nuevas necesidades en los consumidores, que exigen tener de todo, en cualquier época del año y a cualquier precio. Aunque esto no se traduzca necesariamente en precio por kilogramo de los productos, detrás de un alimento importado hay un impacto ambiental muy grande: combustible para trasladarlo, electricidad para mantenerlo fresco, pesticidas para criarlo fuera de su hábitat natural…

15. Cultiva un huerto

Además de suponer una terapia estupenda, cultivar un huerto reduce tu huella ecológica y te conecta con la naturaleza. Además, al producir tus propias frutas y verduras tomarás conciencia de cuál es el esfuerzo que hay detrás de cada hortaliza y te enseñará a apreciarlas más incluso cuando vuelvas a comprarlas en la frutería o en el supermercado.

16. No uses el inodoro como papelera

Usar el desagüe como si se tratara de la basura tiene un efecto negativo doble: además de reducir la vida de tus cañerías, reduce la de los ríos y los mares, a donde van a parar los residuos que arrojamos por el retrete. Además, si para dejar de ver la porquería tiras de nuevo de la cadena, añadimos al desastre medioambiental el despilfarro de agua potable.

17. Intenta reparar antes de comprar

Muchas veces, optamos por comprar artículos nuevos antes de comprobar siquiera si tienen arreglo. La próxima vez que vayas a tirar un cacharro que ha dejado de funcionar, piensa en las inmensas montañas de basura tecnológica que ocupan hectáreas enteras en África y toma conciencia: arreglar un aparato en lugar de comprar un nuevo es una caricia para el planeta, un gesto ecológico que la Madre Tierra te agradecerá.

18. Evita los productos de un solo uso

Aunque un objeto de usar y tirar nos pueda sacar de un apuro, debes pensar más allá. Evita los productos de un solo uso y piensa en regalar aquello que ya no es útil para ti a aquellas personas que pueda hacerles falta. Vender lo que no necesitas también es una buena opción.

19. Comparte tu sentimiento ecológico

Si te sientes ecológico… ¡¡habla de ello!!, comparte tu deseo de reducir tu huella ecológica con tus amigos y  familiares. Promueve hábitos saludables en redes sociales y enseña a tus colegas cómo reducir tu impacto en el medio ambiente.

20. No abuses de los químicos

Intenta sustituir los productos químicos por alternativas naturales, más sanas y sostenibles.

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