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10 beneficios de dormir acompañado

21 noviembre, 2016
benefits sleep together

Dejando a un lado ronquidos, robos de sábanas y compañeros de cama que se mueven sin descanso durante toda la noche, los efectos positivos de compartir las horas de sueño con tu pareja están científicamente comprobados.

1. Nos hace sentir más queridos

Despertarse y comprobar que no estás solo tiene un efecto psicológico muy positivo sobre las personas. Mejora la autoestima y además fortalece el amor y el vínculo con la pareja. Algo tan sencillo como dormir con tu pareja es una de las recetas para que el amor crezca y se cultive durante la noche, sin apenas esfuerzo.

2. Favorece la intimidad

Dormir con tu pareja genera roces, caricias, coqueteos… situaciones que favorecen la intimidad y ayudan a reforzar el vínculo de unión con tu compañero.  Además, la proximidad de tu amante durante las horas de sueño, hace más probable que aumente la frecuencia de las relaciones sexuales y que éstas sucedan en los momentos en los que el cuerpo está más receptivo: antes de dormir, al despertarse, a mitad de la noche… ¡¡según gustos!!

4. Dormir en pareja te hace más tolerante

Dormir acompañado implica un importante esfuerzo. Cada uno tiene sus costumbres y a veces es difícil hacerse a la manera de conciliar el sueño de la pareja, a los ronquidos, a la cantidad de luz en la habitación… Es por ello que el esfuerzo que supone dormir con otra persona es un ejercicio de tolerancia. Además, pasar la noche junto a tu pareja te hace mejor persona: si aprendes a compartir almohada con un roncador, por ejemplo, tu humor se verá suavizado durante el día y serás más tolerante.

5. Supone un ahorro energético

El contacto cuerpo con cuerpo de dos personas que comparten cama, sube varios grados la temperatura que hay bajo las sábanas. A todos los beneficios anteriores hay que añadir el del ahorro energético, puesto que al dormir abrazado a tu enamorado ahorrarás bastante en calefacción.

6. Duermes mejor

Si has superado el período de adaptación, entonces todo irá sobre ruedas. Está demostrado que una vez pasan los primeros meses, las parejas que duermen juntas tardan menos en quedarse dormidas y duermen mejor. La sensación de seguridad, unido al placentero impacto de dormir sintiendo el roce de la piel de tu amado, se convierte con el tiempo en una garantía de un buen sueño.

7. Sentimiento de seguridad

Escuchar la respiración de tu compañero, así como el latido de su corazón, traslada al ser humano al vientre de su madre y le genera una sensación de seguridad que sólo se puede comparar con la de un bebé en su más tierna infancia. El sentimiento de protección de dormir acompañado resulta muy gratificante.

8. Previene el estrés

Más allá del innegable deleite que proporciona tener un compañero de sueños, el alcance psicológico de la cercanía física del ser amado está científicamente comprobado.  Un estudio llevado a cabo por la periodista del Wall Streed Journal Andrea Petersen afirma que dormir acompañado reduce los niveles de cortisol, que es la hormona responsable del estrés.

9. ¡Es muy romántico!

Posturas como la tradicional «cucharita» tienen un toque romántico que pueden ayudar a alimentar la llama de tu relación. Si además os gusta dormir desnudos, el efecto romántico se multiplica. El resto del mundo queda en segundo plano y el amor se hace protagonista.

10. Mejora el humor

Tener alguien a tu lado después de un largo día de trabajo reduce los niveles de estrés y aumenta la probabilidad de que el sueño nocturno sea más reparador. Cuando te despiertas, las problemas se minimizan y te tomas la vida de otra manera, con menos estrés y mejor humor, ¿por qué no probarlo?

Pero… ¿por qué cada vez más parejas duermen separadas?

A pesar de que todo parecen ventajas, hay muchas parejas que no consiguen acostumbrarse a dormir en compañía y terminan desistiendo. Si lleváis meses intentándolo y aun así los efectos negativos superan al increíble placer de dormir en pareja, quizá es el momento de buscar otra solución. Antes de recurrir a camas separadas, podéis probar a dormir con dos camas juntas, pero con sábanas y almohadas independientes. El problema de algunas parejas no es la proximidad, sino que cada uno necesita su propia almohada o sábanas. Si aun así no os sentís cómodos, un paso más allá pasa por separar ambas camas o incluso dejar de compartir habitación, un recurso extremo en caso de que la calidad del sueño se vea muy afectada por la compañía. A pesar de que en este blog somos partidarios de compartir lecho, optar por dormir solo también tiene sus cosas buenas, de las que hablaremos próximamente.

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