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¿Sabes cómo afectas tú al cambio climático?

2 mayo, 2016

Hoy nadie duda de que la sociedad actual y sus acciones sobre el planeta tienen un efecto crítico sobre la ecología y los recursos naturales. El cambio climático, confirmado por efectos como el calentamiento global, es el resultado de aplicar políticas que no respetan la sostenibilidad sino que buscan únicamente un beneficio a corto plazo sin importar las consecuencias.

La gravedad del impacto de la actividad humana sobre el entorno natural ha comenzado a despertar la conciencia de personas e instituciones que ven como el rumbo actual es totalmente insostenible y ven la necesidad de tomar acciones inmediatas.  Para ayudar en este sentido, se han creado indicadores de sostenibilidad como la huella ecológica. Técnicamente, este indicador mide la superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por las personas en una comunidad determinada y absorber los residuos que ello genera.

En resumidas cuentas, la huella ecológica trata de determinar lo que cuesta en términos ecológicos de superficie disponible el producir un determinado producto o servicio. Igualmente, tiene en cuenta el impacto de la absorción de los residuos del proceso y

La huella ecológica y la sostenibilidad

Intentar cuantificar de forma precisa conceptos en el terreno de la ecología es un proceso complejo. El motivo principal es que entran en juego numerosos factores de difícil determinación y, por ello, la huella ecológica tiene ciertas limitaciones. Estas dificultades en el cálculo se intentan salvar mediante estimaciones. Las mediciones de la huella ecológica pueden hacerse en varios niveles, desde una escala global hasta un nivel personal, pasando por poblaciones determinadas o comunidades concretas con características comunes.

Para una población determinada se hace una estimación de la superficie necesaria para producir alimentos, para consumo energético y también la ocupación del suelo, tanto para usos industriales como residenciales.

En definitiva, se trata de contabilizar el consumo de recursos para obtener un determinado nivel de vida. Se intenta también utilizar una metodología estándar con el fin de poder comparar resultados de diferentes poblaciones.

Para entender mejor la teoría, según cálculos de Naciones Unidas, actualmente se necesitarían 1,4 planetas para proporcionar los recursos que usamos y absorber los desechos. En otras palabras, estamos consumiendo recursos por encima de las posibilidades del planeta. De seguir la tendencia, en 2030 se necesitarían 2 tierras para sostener el mismo ritmo de consumo. No hace falta decir que las cifras no cuadran de ninguna forma.

Según estos cálculos, es más que probable un colapso de los sectores productivos básicos como la pesca o la agricultura. Igualmente habría problemas con el abastecimiento de elementos esenciales como el agua potable y un aumento de la contaminación. Todo ello con el agravante de afectar con más dureza a aquellas personas con menores recursos.

Nadie cuestiona ya la necesidad revertir esta situación. La huella ecológica es una herramienta que nos da los parámetros para un crecimiento sostenible donde la humanidad pueda vivir con los recursos que ofrece el planeta, sin excederlos. Un primer paso es asumir las limitaciones del planeta y tenerlas en cuenta para tomar decisiones que tengan en cuenta la sostenibilidad. Sin duda, la tecnología debe jugar un papel central en el desarrollo de nuevas estrategias para conseguir este objetivo.

La huella ecológica personal: ¿qué podemos hacer nosotros?

Aunque los gobiernos e instituciones mundiales tienen mucho que decir en la lucha por el cambio climático, el cambio real de hábitos debe ser a nivel individual. La huella ecológica personal mide parámetros como el uso que hacemos de la energía en el hogar y su coste, el consumo de agua, el tipo de transporte que utilizamos y el tratamiento que damos a nuestros residuos y nos muestra el impacto ecológico de nuestras acciones.

Disponer de herramientas que nos ayuden a ser conscientes del tamaño de nuestra huella ecológica nos ayudará a reducirla y actuar de forma más sostenible en nuestro día a día. El reloj inteligente Geeksme GME1 tiene una función específica en esta línea. Mediante el programa g!ecological, a través de un cuestionario previo y de los datos recogidos por el dispositivo, podemos conocer el impacto de nuestra huella ecológica. Así, mediante el análisis de los datos recogidos se puede seguir la evolución personal y descubrir si se reduce o aumenta. El objetivo final es conseguir un estilo de vida más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Solamente siendo conscientes del problema podemos tomar decisiones y cambiar hábitos individuales.

Algunos ejemplos:

  • revisar el tipo de transporte que utilizamos,
  • optar por envases con menos envoltorios para generar menos residuos,
  • reutilizar y reciclar más o reducir el consumo eléctrico y de agua

En definitiva, se trata de pequeñas acciones al alcance de todos y que, a largo plazo, sumarán esfuerzos para conseguir un mundo más sostenible y una mejor gestión de los recursos ecológicos.

Fuentes: Do we fit on the planet? (Foot Print Network)

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