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Descubre la mejor postura para un sueño reparador

17 marzo, 2016

En función de la posición que empleemos a la hora de dormir conseguiremos un mejor o peor descanso del cerebro, lo que repercute directamente en la acumulación de energía, el estado de ánimo e, incluso, la personalidad, según el reciente estudio The Effect of Body Posture on Brain Glymphatic Transport de la Universidad de Stony Brook de Nueva York, publicado en la revista Journal of Neuroscience.

¿Cuál es la mejor postura para dormir?

¿Tumbado boca abajo? ¿Acostado boca arriba? ¡No! Según esta investigación, la mejor posición para lograr un sueño reparador es dormir de lado. De este modo, favorecemos la eliminación de los desechos metabólicos que nuestro cerebro acumula durante las horas que permanecemos despiertos, un proceso de depuración vinculado a la reducción de posibilidades de sufrir enfermedades como el alzhéimer o el párkinson.

¿Y de qué lado?, te preguntarás. El doctor John Doulliard, en un artículo para The Journal of Clinical Gastroenterology, aconseja acostarnos sobre nuestro costado izquierdo, por motivos sencillamente anatómicos. El estómago, el bazo y el páncreas se extienden por la mitad izquierda del cuerpo, por lo que tumbándonos sobre este lado, propiciamos el drenaje linfático y la digestión. También el corazón se encuentra en un 80% en esta parte y, acostados en esta posición, ayudamos a que el órgano bombee la sangre más fácilmente.

Para comprobarlo, te invitamos a que hagas la prueba. Trata de dormir en esta postura durante unos días y comprueba, gracias a la función g!sleep de tu reloj Geeksme, si has mejorado tus estadísticas de sueño. No olvides tampoco la importancia de desarrollar unos hábitos de vida saludables y evitar prácticas y costumbres que te impiden descansar al máximo, como las que vimos en este otro artículo de nuestro blog.

Dime cómo duermes y te diré qué te duele

Posición fetal

Si sufres de dolor de estómago por las noches o tiendes a tener digestiones pesadas, lo mejor es optar por una postura que facilite la respiración y permita que el aire de desplace por todo el cuerpo, evitando la generación de gases. Si tienes apnea del sueño, por ejemplo, la posición fetal está especialmente indicada, puesto que impide las obstrucciones del aire en el organismo.
Eso sí, ten cuidado de no echarte sobre los brazos o las piernas, puesto que se te pueden quedar dormidos o provocarte calambres. En caso de que tengas alguna contractura o si te duelen los hombros, evita apoyarte sobre la parte dolorida.

Evita las arrugas

Dormir boca abajo o con el rostro apoyado sobre la almohada queda fatal cuando nos levantamos, pero además puede tener consecuencias a largo plazo para tu piel. Que “se te peguen las sábanas” no solo se nota en el espejo cuando nos despertamos, sino que afecta a la piel y favorece la formación de arrugas. Además, dormir de costado genera pliegues de la piel en la zona del escote. La piel “memoriza” la postura que adopta por las noches, y luego es más probable que esas arrugas permanezcan en la piel cuando ésta envejezca.

Dormir boca arriba

Es una de las posturas más beneficiosas, puesto que la piel de la cara no sufre presión y los poros de la piel se descongestionan. Por otro lado, la espalda y el cuello adoptan una posición natural que no requiere esfuerzos. Dormir boca arriba tiene algunos inconvenientes, como la lordosis lumbar: al tener el cuerpo estirado, se produce una curvatura en la parte baja de la espalda, impidiendo que toda la espalda esté en contacto con el colchón. Si te gusta dormir así, nuestra recomendación es que flexiones las piernas para evitar la tensión en la zona lumbar de la espalda.

Dormir boca abajo

El Colegio Profesional de Fisioterapetuas recomienda evitar dormir boca abajo como principal consejo para prevenir los dolores de espalda. La espalda sufre cuando dormimos boca abajo y nos hace más susceptibles de padecer dolores cervicales, problemas músculo-esqueléticos, tendinitis o problemas en los ligamentos.

Pasar ocho horas de nuestra vida en una postura inadecuada, puede pasarnos factura. No solo va a dificultar la calidad de nuestro sueño, sino que puede afectar al descanso, provocar problemas ósteo-musculares, generar pesadillas o incluso perjudicar a nuestra salud. Tómate en serio la postura que adoptas en la cama y verás cómo tu cuerpo responde. Pequeños gestos como estos suman calidad a nuestra vida.

¡Dulces sueños!

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