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¿Dormir solo o acompañado?

27 enero, 2016
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Lo cierto es que no hay una postura común al respecto. Para muchas parejas ir a la cama juntos supone el momento de mayor intimidad del día. El dormitorio es una parcela de independencia en la que podemos hablar tranquilamente, besarnos, abrazarnos y mantener relaciones sexuales. Es, en definitiva, un espacio privado en el que aflora la complicidad entre los dos.

El problema llega después de dar las buenas noches: ronquidos, temperaturas diferentes, tirones de edredón… Mientras dormimos, nuestro cerebro se aísla del entorno. Sin embargo, cuando los estímulos exteriores son elevados se producen microdespertares. Es decir, el cerebro se activa durante unos pocos segundos. Como resultado, podemos pasar el mismo tiempo en la cama, pero con peor calidad del sueño sin que seamos conscientes. Si echáis un vistazo a las estadísticas del modo g!sleep lo comprobaréis.

Lo más aconsejable es evaluar la situación particular de cada pareja. Si existen problemas como, por ejemplo, dificultades respiratorias o síndrome de piernas inquietas en alguno de los miembros conviene acudir al especialista para tratarlos cuanto antes. Ya no solo por salud propia, sino también por respeto a nuestro acompañante.

Además, en patología graves del sueño puede ser necesario dormir en dos camas o incluso en habitaciones separadas. Aunque sea una decisión complicada, es importante para superar estos problemas y encontrar el descanso. No olvidemos que un sueño reparador es fundamental para los seres humanos. Al final, tan solo se trata de buscar nuevos lugares y momentos propicios para el sexo y la intimidad.

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